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miércoles, 14 de marzo de 2018

Un pedacito de cielo...

Poco a poco fueron creando su propio pasado, sus recuerdos, su historia, la de su pequeña vida. Una vida larga en años, y corta en días, hecha de los trozos que arrancaban al tiempo. Cada vez que tenían uno entre las manos, uno de esos preciosos momentos, lo vivían con tanta intensidad que bien pudiera haber sido eterno. Quizá no disponían de una vida en común entera y completa, pero en su pequeña vida, nunca dejaban nada incompleto. Seguían siempre su instinto y su corazón, y existían, tanto como podían
Tenían un antes, un durante, un ahora, pero no iban a tener un después. Aquel amor, hecho de pequeñas cosas, era inmensamente grande. Decidieron ocultarlo al mundo, que les perteneciese solo a ellos. Lo llenaron de miradas y de sonrisas cómplices. De roces de dedos y besos a escondidas. Esa diminuta vida en mitad del resto de su existencia, era un pedacito de cielo. 
Estaban enamorados, y nadie lo sabía, solo ellos.
Y solo yo...
Pero hagamos como que no los he visto, como que no os lo he contado. Dejemos que sigan amándose, que sigan haciendo crecer su pequeña vida con nuevos e intensos momentos. Dejemos que ese amor tan grande se haga pequeño a los ojos de todos, y sea, solo suyo...

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