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domingo, 22 de octubre de 2017

En el primer café...


Entraron en la cocina, como cada mañana, buscando el primer café. La cafetera aún gorgoteaba y él la apartó del fuego, dejándola a un lado mientras cogía del armario tazas para los dos. Ella cerró los ojos cuando  pasó por su lado, para oler su perfume, por encima del aroma a café. Sonrió, aceptando  la taza que él le tendía, y sus manos, sin querer, se rozaron. La acercó para que se la llenase del humeante líquido oscuro.
-¿Está bien así?- dijo él.
-Sí, es suficiente, gracias - dijo ella mirándolo a los ojos.
Ambos dieron un sorbo, estaba caliente, mucho. Él se dio la vuelta para salir de la habitación con la taza en la mano, cuando ella lo detuvo.
-¡Espera! No te muevas, tienes algo en...
Él se quedó quieto, la miraba sorprendido mientras ella alargaba la mano hasta su mejilla. Estiró los dedos tocando con delicadeza su cara, notando su calor, su piel recién afeitada, que dentro de unas horas empezaría a volverse áspera cuando su barba comenzase a crecer.
-Es que tenías una caricia, justo ahí...-dijo ella.

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