Tradúceme.

martes, 23 de diciembre de 2014

(Sin asunto)

From: Valentina@....
To: Víctor@....

Casi he olvidado el tiempo que hace que no te escribo, quizá sean meses, quizá tan solo unos días.
Es Navidad amor mío ¿recuerdas cuantas veces fantaseé con pasar una Navidad contigo? Fueron muchas,  y todas ellas sucedieron tan solo en mi imaginación.
Imagina conmigo una vez más amor mío.
Fuera hace frío, no ha nevado pero las heladas hacen que cada mañana lo parezca. Los campos amanecen blancos, y los tejados de los vecinos están completamente cubiertos por escarcha, igual que debe estar el nuestro. Aunque quien sabe, bajo nuestro techo hay tanto amor y tanta calidez que quizá el hielo no cuaje, tal vez sea el único del vecindario que no haga juego en el color.
Me he pasado la tarde en la cocina, preparando todas las cosas que sé que te gustan. La mesa está puesta, y las velas encendidas haciendo brillar todos esos adornos navideños que te has empeñado en colocar.
Estoy arriba vistiéndome, me he puesto el vestido rojo que me regalaste por mi cumpleaños a pesar de saber que no es mi color. Me pinto los labios de un tono parecido y me recojo el pelo. No suelo hacerlo, es una sorpresa. Sueles decir que siempre te sorprendo, y la verdad es que espero seguir haciéndolo mucho tiempo más. Me sujeto la melena con un simple alfiler, y te imagino soltándome el pelo a los postres. Mi perfume sigue siendo el mismo que llevaba el día en que nos conocimos, no lo he cambiado y a ti te sigue gustando como huelo. Te gusta hundir la nariz en mi cuello y aspirar como si necesitases mi olor para respirar, y a mí me encanta que lo hagas.
Me miro en el espejo antes de bajar.
—Estás muy guapa— le digo a la mujer del reflejo.
—Víctor opinará lo mismo, no lo hagas esperar— me responde con una sonrisa.
Por fin mi cabeza y mi corazón están en completa sintonía, de acuerdo en todo. No he de llevarle la contraria a la mujer que me mira a los ojos desde el espejo.
Bajo las escaleras, y sales a recibirme cuando oyes mis pasos. Me tiendes la mano para ayudarme con los últimos escalones. En tus ojos veo ese amor por el que aposté mi vida. Ese amor por el que lo hubiese dado todo. En tu sonrisa veo lo feliz que te sientes, y en la mía ves que nadie lo es tanto como yo en esos momentos.
 Me atraes hacía ti y me abrazas como solo tú sabes hacerlo. Buscas mis labios y me besas, uno de esos besos largos, profundos, un autentico beso de amor. Siempre se nos dio bien comunicarnos así, porque nuestros labios hablan mucho mejor en el silencio de los besos.
Nos espera la cena, el vino, las velas, y todo el tiempo del mundo, nos espera una vida entera…
Ya puedes dejar de imaginar, nada de eso pasó, nada de eso pasará…pero sea como sea… y donde quiera que estés…
Feliz Navidad, amor mío.

Te quiere, siempre, Valentina.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Miedo.

Ese momento en que me siento capaz de todo,simplemente porque tú estás a mi lado. Ese momento, es hermano gemelo de aquel en el que me invade el miedo de no ser suficiente para ti. De que lo que ahora buscas en mí puedas buscarlo en otro lugar. En unos brazos que no sean los míos, en unos labios diferentes, en otro cuerpo, en otra alma, en otro corazón. Que mi amor deje de llenar esos huecos vacíos para los que ahora me buscas. Que nunca, por más que te dé, sea capaz de completarlos. Que todos mis esfuerzos para intentar hacerte feliz sean vanos. Miedo a no darme cuenta que hayas podido dejar de quererme. Que no me ames y yo no lo vea. Que mi amor me ciegue tanto que no vea que has dejado de estar a mi lado. Miedo a dejar de ser una necesidad para ti. A que ya no me sueñes, ni me anheles. Miedo a que haya alguien, siendo lo que yo soy ahora.
Quizá no debería soñar con ser tu mujer, sino desear seguir siendo siempre... tu amante.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

De lata...

Hace unas noches hablaba con un compañero sobre mis proyectos literarios. 
Le confesé que no es buen momento para escribir, que no siento las palabras dentro de mí, que se han ido y no sé a dónde. Una vez leí que un escritor, uno famoso del que no recuerdo el nombre, había escrito todos sus libros a partir de notas que escribió en su juventud. Que después de publicar su primer libro no volvió a tener ninguna idea nueva. Pensando que tal vez yo sea así releo mis notas, y encuentro cosas como esta...
        "Y en la noche fría de invierno, con la luna llenando de plata las hojas del verde olivo. Con el hielo de la escarcha cubriendo la tierra del olivar solo se oye, el crujir de sus pasos al caminar.
Con la cabeza gacha y sin rumbo fijo, un paso tras otro sin detenerse, no sabe hacia dónde camina, solo sabe que no quiere, que no puede, que no debe parar.
Lágrimas le queman el rostro, ¡Y como duelen! las que aún están por derramar.
Ni una sola vez ha vuelto la vista atrás, ¡Ni una sola!.
El corazón le golpea con fuerza en el pecho, galope de caballo desbocado que nadie monta.
Lucha sin vencedores ni vencidos, sólo alguien que marcha, con el alma rota.
Y en la noche fría de invierno se alejan sus pasos, haciendo crujir la escarcha que cubre la tierra; del olivar."
Me pregunto en que momento exactamente escribí algo así. En que momento escribí esa huida en mitad de la noche. Esa huida de ese alguien que huye con tanto dolor, con tanta desesperación, sin que le quede otra opción que marcharse. Dejando atrás todo lo que ama. Con el alma rota, escribí, y eso debe doler mucho, 
Y si que podría crear una historia alrededor de ese párrafo. Un amor, uno imposible por el que se ha luchado hasta lo indecible, por el que se ha dado todo. Un montón de sueños y de ilusiones que se han perdido. Un desamor, alguien que no acepta lo que le ofreces, o aun peor, que lo coge sin valorarlo, sin que lo mime, sin que lo cuide, y cuando te das cuenta si eres valiente... la única opción es huir, lo más lejos posible, en mitad de la noche conteniendo las lágrimas más amargas. El frío del invierno no es nada comparado al que siente en ese momento en su corazón. No hay nada más helado que su alma, la escarcha no solo cubre la tierra, lo cubre todo, no hay un solo sentimiento cálido dentro de él. Sí, no sé porque pero es él, y no ella, quien se marcha.
En fin...la próxima vez espero no recurrir a mis "ideas enlatadas" y os dejaré algo...recién hecho.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Léeme.

Soy una página de un libro, palabras escritas sobre papel. 
Ansío sentir tu mirada, tu dedo siguiendo despacio cada renglón. Las pausas que haces en mis comas y como te detienes en cada punto. Disfrutar de la lectura que haces de mí. Ver tu sonrisa al comprender que lo que lees no es otra cosa que mi amor por ti. Que lo que te hace cosquillas en el dedo no es más...que mi deseo de ti.
 Deseo que crece con cada página que pasas, con la avidez de tu mirada que anhela llegar a un nuevo capítulo para saber qué pasará. Vas devorando una a una cada palabra, saboreas cada silaba, te dejas envolver por las caricias escritas en todas las frases. Y te pierdes para siempre en ese libro sin desenlace.
 Porque yo no sé poner un punto y final
Y tú...no quieres dejar de leerme.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Por comprar...

Una tarde de compras, una cualquiera de un frío día de invierno.
Abrigos, bufanda y tus manos para calentar las mías.
Una de esas en las que sales a comprar algo, sin saber muy bien qué. En la que miras cientos de escaparates y curioseas en mil sitios. En las que tomas un café para hacer un pausa entre tienda y tienda. Una en la que charlas, te ríes, y te pruebas esos sombreros o esas gafas que nunca te pondrías. Una en la que salir de compras no es más que una excusa para pasar tiempo con esa persona que te acompaña. Un tiempo precioso, en el que los minutos no tienen prisa por marcharse y se convierten en largas horas. Y que esas horas sean siempre a tu lado. Y sin que te des cuenta ya tienes un regalo, uno para mí. Esa tarde, esas risas, ese café, ese tiempo...uno de esos regalos que ni se vende ni nadie puede comprar
¿Me llevas de compras?

jueves, 13 de noviembre de 2014

Por olvidar lo de ayer...

Alguien me dijo, escribe.  No puedo, no me sale, contesté.
Inventa una historia, me dijo. No sé, se me ha secado la imaginación, respondí.
Eso no puede ser, escribe,crea.
Cómo puedo inventar una historia en la que no salgas tú, una historia, que por muy inventada que sea, no tenga que ver contigo. Que no esté llena de lo que siento, de lo que pienso, de lo que imagino, de lo que sueño, y todo, todo, estaría lleno de ti.
Tus ojos estarían presentes en todas las miradas, y tus manos en todas las caricias. Seria tu boca y no otra la que hablaría, pronunciando las más bellas palabras de amor. Y serían tus labios sin duda alguna, los responsables de cada beso.
Seria tu cuerpo al que le haría el amor, tu alma la que tocaría en esos preciosos instantes y tu corazón el que oiría latir. Seria sobre tu pecho donde descansaría mi cabeza, seria tu calor el que sentiría en las palmas de mis manos, tu piel la que acariciarían mis dedos.

Cómo puedo inventar algo en lo que no estés. Lo llenas todo, eres fantasía y realidad. Eres un sueño inalcanzable que toco a veces al ponerme de puntillas. Cómo podría inventar una historia de amor, si la vivo día a día, cómo podría sin ti, sin que estuvieras presente tú.
Y entonces, Valentina.... escribió..."Para ti, amor mío"

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cuento desde el infierno.

Algunas veces tengo la sensación de haber estado caminando en círculos. De no haber avanzado nada, de encontrarme justo en el principio otra vez. Aunque desde luego el tiempo ha ido pasando y vuelvo al comienzo, pero con muchos años más.
No sé quien tiene la culpa, la verdad es que no lo sé. La política es algo que en ocasiones me asusta porque  que no la termino de entender. La manera de gestionar esto o aquello es para mi un absoluto misterio, porque cuando crees que conoces la forma en que lo hacen, cambian para seguir gestionando lo mismo pero una dirección totalmente contraria. Algo así como...donde dije digo digo Diego.
Cuando empecé a trabajar hacía sustituciones. Trabajaba en verano y en todas las fiestas, para que las personas que llevaban el año entero trabajando disfrutasen de su descanso. Ellas habían hecho antes, y seguramente en peores condiciones, lo que yo hacía en aquel entonces. Una, que siempre ha creído en cuentos y ha sido una ilusa(hablo de mí) pensaba que con el paso de los años alguien iría a trabajar para que yo pudiese disfrutar del verano, y como no, de los días de fiesta. Cuando menciono días de fiesta me refiero a algunas como la que se acerca...Navidad.
Por mor del destino, por arte de birlibirloque, por esa dichosa crisis, por la mala gestión, por caprichos del destino, por lo que sea....
Veinticinco años después...vuelvo a  hacer sustituciones....
Vuelvo a hacer vacaciones de verano y vuelvo, si Dios, porque de no ser Él no creo que nadie pueda, lo remedia, volveré a trabajar las fiestas, sí, esta que se acerca...Navidad.
Ya sé que nadie tiene culpa de que yo escogiese esta profesión para la que no existen los horarios. Que nadie tiene culpa, o al mejor alguien sí, de que haya habido tantos recortes que no les ha quedado nada más que recortar. Que solo hemos quedado nosotros, los que empezamos hace mucho con la esperanza de que al ir haciéndonos mayores...alguien se diese cuenta de que somos personas, y no un nombre en un listado  "parido" por un ordenador cada mes. Al menos yo lo esperaba. Esperaba que los años de silencio y casi de sumisión hubiesen servido de algo,para que supiesen que existíamos y que nos tuviesen cierta deferencia, pero se ve que no....y soy yo, personalmente, quien no aprende la lección.
Hace un par de años  nos quejamos de todo eso y "alguien" dijo que tuviésemos en consideración a todos los que empezaban. Que no olvidásemos nuestros comienzos, que los que llegaban para trabajar aunque solo fuese para  unos días tenían los mismos derechos y que valían tanto como nosotros. Que todos estábamos igual de capacitados. Y desde luego a eso hubo que darle la razón, y admitimos que sí, que por qué no. Nadie era más o era menos por llevar más o menos tiempo trabajando. Y callamos, obedecimos y seguimos haciendo lo que nos ordenaban.
Y ahora, cuando solicito mis días de asuntos propios, libre disposición, asuntos particulares o como se les quiera llamar. Horas que para poder disfrutar he tenido que trabajar antes durante todo el año, que no son un regalo, que me las he ganado minuto a minuto..."alguien"me las deniega. A mí, y a todos mis compañeros.
¿Por qué? Porque según parece el personal que contratarán, además seguramente de ser escaso, no es..cuál era la palabra...¿experto?
Y seguramente serán los mismos que hace un par de años estaban exactamente a nuestra altura...
Sé cuanto hay que valer para poder igualar a mis compañeros, y es mucho. Porque gente como ellos ya no se fabrica por más que se quiera. Nadie puede sustituirlos eso es cierto, como mucho alguien puede cubrir sus turnos para que ellos, yo, que llevan tantos años dando mucho de sus propias vidas en ese dichoso trabajo, disfruten de su descanso y de su familia.
En algo he de darles la razón a quienes nos deniegan el permiso para ausentarnos, somos, y aunque peque de poco modesta al incluirme, INSUSTITUIBLES, sí, con mayúsculas.
Quizá a estas horas todo se esté arreglando, o quizá aquel lugar en el que pasamos tantísimas horas sea un verdadero infierno...nuestro particular infierno.
Y todo esto no sea más que eso... Un círculo del que no se puede salir...Un cuento desde el infierno.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Venganza?.

Paseé el puntero del ratón hasta abandonar su nombre y abrir una nueva pestaña en la pantalla del ordenador. 
No abrí su correo pero cometí el error de buscarlo a él. Solo tuve que teclear su nombre en una de esas páginas donde todo el mundo es "amigo". El segundo Víctor Vega que apareció fue precisamente "mi Víctor". 
Allí estaba, sonriente y abrazado a su mujer al pie de la Torre Eiffel. Con una cazadora de cuero negro y unos vaqueros que casi creí reconocer. Parecía tan feliz, que en ese instante, le odié, olvidando que yo también lo era en esos momentos ¿lo era realmente? Sí, tenía que serlo, tenía que ser mucho más feliz que Víctor, él no se merecía mi infelicidad. Curioseé por la página un poco. El hotel de su suegro, el restaurante, las habitaciones, y el resto de París, parecía que habían posado derrochando su amor en todos aquellos lugares.Todo el mundo comentaba la buena pareja que hacían, lo bien que se les veía juntos. Todas sus fotos estaban llenas de comentarios de buenos augurios. El mundo entero parecía rendirse a sus pies.
 La sangre me hervía pensando que quizá solo yo sabía lo falso que podía ser, que todo aquello no era real, solo era precisamente una fotografía, un escaparate, una pose. Detrás de aquella atractiva sonrisa se escondía un hombre que mentía. Nos mintió a las dos, eso fue lo que hizo. Quien sabe si no volvía a mentirle de nuevo a ella, Quien sabe si en aquel correo que me esperaba no quería volver a mentirme. Mi corazón se enfrió de golpe, mi mente se volvió calculadora. En apenas unos segundo imaginé de todo, y lo pero era que imaginaba venganza. ¿De dónde había salido esa Valentina vengativa? Deseé destrozar todo aquello, todas aquellas imágenes. Siempre había deseado su felicidad pero en ese momento hubiese dado cualquier cosa por ver sus lágrimas, por ver como suplicaba perdón, como rogaba y mendigaba amor. Quise devolverle uno a uno todos mis días a su lado. Quería ver como se convertía en un ser tan patético como yo había sido. Deseé poder despreciar lo que me ofreciese, ser capaz de disfrazar mi rabia de amor, y mentir, mentir, mentir y mentir. Ser capaz de urdir la más vil de las venganzas y , desde luego, ser capaz de llevarla a cabo.
Pero antes tenía que saber que demonios quería de mí

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Adivina adivinanza...

A veces saber que me leéis me coarta. Saber que si expreso con total libertad lo que pienso o lo que siento, podríais saber de mí casi tanto como yo. Solo cuando escribo sin pensar en que lo hago, es cuando según me parece a mí, lo hago bien y a gusto. Sea lo que sea, desde un cuento de hadas a una escena erótica ha de brotar sin límite alguno. Cuando escribo aquí, el límite entre realidad y ficción es muy delgado. Tan fino que hay veces que creo que desaparece. Puede que algo que haya visto, algo que haya soñado, una conversación que haya tenido, de lugar a cualquiera de los párrafos que aparecen en este lugar. Algunas veces podría decir que todo, palabra por palabra, es verdad. Otros en cambio es imaginación sin aditivo alguno. Y en algunos casos, como decía antes, solo yo sabría diferenciar cuanto de cada hay en mis palabras. Seguro que hay quien esté pensando que se puede distinguir...bueno...yo no apostaría. Por más que creáis conocerme dentro de mí hay un mundo entero. Hay zonas llenas de luz y otras de total oscuridad, puede que haya lugares en los que ni yo misma me atrevo a adentrarme. Creo que nunca conocemos del todo a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Todos estamos llenos de secretos, unos más oscuros que otros. De deseos, unos más inconfesables que otros. De dudas que no somos capaces de resolver. De decisiones aplazadas. De miedos que pueden llegar a paralizarnos. De sueños y de ilusiones. De palabras que nunca hemos podido pronunciar. De amores y odios. De historias pasadas y enquistadas que no supimos superar. De vergüenzas y de atrevimientos. De arrepentimientos. De temores infundados, o no, que nos hacen cobardes. De tantas y tantas cosas, que nadie, creo que nadie, se atrevería a dejar que alguien mirase dentro de el sin límite alguno. Al menos yo no lo haría. Y sin embargo...hay en este blog frases y párrafos que salen justo de esos lugares recónditos de mi interior.
Solo tenéis que adivinar cuales son....

domingo, 2 de noviembre de 2014

Lo que puede hacer la muerte, con una vida.

En estos días de muertos y difuntos, no puedo menos que preguntarme como hubiera sido mi vida sin esa muerte que se presenta, a veces, sin avisar.
Recuerdo la primera vez, cuando no era más que una niña. Recuerdo la oscuridad que se instaló en el que era mi hogar, el silencio, el frío. Recuerdo que la Navidad, porque sucedió justo en esas fechas, desapareció de golpe de la que todavía era mi infancia. Creo que he intentado recuperarla desde entonces año tras año. Recuperar esa ilusión, esa luz, esos colores, y sinceramente, no creo haberlo conseguido.
La muerte volvió pocos años después, cuando no le correspondía a nadie sufrir su devastadora presencia.Se llevó con ella parte de mi juventud, y toda la de mi hermano. Acabamos de crecer a medias, como pudimos. Creo que desde entonces he tratado de recuperar esa atención, ese cariño, ese afecto, esa protección, esa parte de amor que me, que nos faltó. Y sinceramente, tampoco creo haberlo conseguido.
La muerte se llevó la vida de aquellos a los que quería. De aquellos que me querían porque soy yo, así, sin más. Porque era su nieta o su hija, porque era alguien a quien amar.
Desde entonces no ha dejado de rondar. No soporto los tanatorios, ni esas horas de velatorios, ni toda la parafernalia que obligatoriamente parece acompañar a la muerte. Aunque curiosamente no me dan miedo los cementerios, quizá porque me he criado con el en mi día a día. Muchas veces pienso en el momento en que volverá a rozarme de cerca, en el que volverá a marcar mi vida otra vez. Me pregunto si no podría olvidarse de mí y de esos a los que quiero, o que me quieren solo porque soy yo, así, sin más. Aunque quién sabe, tal vez la próxima vez no venga a cambiarla, si no a terminarla.


jueves, 23 de octubre de 2014

"CLIC"

Nunca aprendí que no era para mí. En algún momento dejé abiertas las puertas a una esperanza, del todo infundada, que me mantuvo donde estaba. Nunca me di cuenta de que ni sus días ni sus noches eran míos, de que sus sueños no eran los míos. No quise darme cuenta que nunca sería para él más que aquello que era. No es que estuviese ciega, es que me negué a ver. Sostuve con vida un amor que nació muerto, convirtiéndolo en mi vida, muriéndome con él. Lo que veía no podía ser real. La piel se me erizo y un escalofrío me recorrió la espalda, estaba viendo un fantasma de un pasado no muy lejano. El fantasma de un recuerdo que  enterraba cada mañana y que seguía resucitando en mis pesadillas cada noche. No podía deshacerme de él, de alguna forma seguía estando bajo mi piel, formando parte de mí.
Mi dedo helado rozaba el ratón del ordenador, cavilando sobre el "clic" que podría hacerme saber del hombre al que creía perdido.
- ¡Elimínalo! ¡No lo abras!- decía mi cabeza.
-¿No quieres saber qué dice?- respondía mi corazón
-¡Por supuesto que quiero! Pero no debes hacerlo, sea lo que sea volverá a confundirte, volverás hacerte preguntas para las que no tienes respuestas más que las que tú misma te das. Bórralo y haz como si no lo hubieses visto.
-¿Y si quiere hablar conmigo?-volvió a preguntar mi corazón que no abandonaba su latido frenético.
-¡Dios mío! Estás más loca de lo que pensaba ¿Acaso has olvidado lo que pasó?
- No, no he olivado lo que pasó, ni he...ni creo que...lo haya olvidado del todo a él ¿tú si?- dije preguntando directamente a mi cabeza.
Silencio, esa fue la respuesta que obtuve.
Tenía la mano fría, seguía sujetando aquel dichoso ratón como si se hubiese pegado a mi piel. Paseaba el puntero por las letras que componían su nombre, acariciando cada letra. Solo una ligera presión, un leve toque y...

martes, 21 de octubre de 2014

Víctor.


Adoraba la rutina que se había establecido en mi vida. Dejar de estar pendiente continuamente del teléfono, no tener que mirar el correo cien veces al día. Cambié el hecho de organizar mi vida para estar siempre disponible para alguien, por el de que alguien estuviese siempre disponible para mí. Levantarme cada mañana al lado del hombre con el que compartía mi vida era maravilloso. Y esa era la palabra que hacía grande aquella relación, compartir. Martín estaba a mi lado y yo al suyo. Estábamos juntos para bien o para mal. Él se había ganado a pulso que pusiera de mi parte todo mi empeño para que lo nuestro funcionase, y lo hacía, funcionaba. Y me atrevía a pensar que eramos felices, y que nada podía perturbar nuestra felicidad.
Trataba de escribir esa segunda parte a la que me había, sin pensar mucho, comprometido. La primera vez no hube de imaginar, solo disimular la verdad. Esta vez estaba resultando muy difícil, y eso era la prueba de mi pobre talento creativo para la escritura. Cada pocas semanas yo pasaba uno o dos días en mi casa. Allí no me concentraba mucho más en mi trabajo como escritora, en realidad lo hacía mucho menos. La editorial me había sugerido que abriese cuentas en algunas  redes sociales con el fin de dar publicidad al libro. Se suponía que había de atender a mis fans, si es que los llegaba a tener, y responder a comentarios sobre las opiniones de quienes leían "Para ti, amor mío". Para eso era necesario la conexión a Internet que tan escasa era en el cortijo.
Martín me había dejado por la mañana en mi casa, ese día solo me quedaría unas horas, Marcela venía de visita y nos recogería a las dos al atardecer. Estaba haciendo tiempo mientras mi hermana llegaba. Curioseando en lo que se movía en esas redes sociales. Había respondido un par de comentarios, cambiado un par de fotos, en fin, esas cosas que había aprendido a hacer para que "se me viese" por ahí. Leía algo sobre la publicación de una novela histórica cuando ese ruidito que te avisa de que has recibido un nuevo correo me llamó la atención. Ya había vaciado la bandeja de entrada, y supuse que sería más publicidad de página de una agencia de viajes a la que sin querer me había suscrito. Volví a la pestaña donde tenía abierto el correo.
El corazón me latía tan salvajemente que pensé que me iba a estallar. Cerré el correo y volví a abrirlo porque aquello que estaba viendo había de ser por fuerza una alucinación. Pero no, cuando conseguí serenarme y mirar vi ante mí y en negrita  uno de esos (Sin asunto), y en las mismas negritas y con mayúsculas un nombre VÍCTOR VEGA...








viernes, 17 de octubre de 2014

Valentina


Abrí los ojos sobresaltada. Me costó unos segundos ubicarme, la luz tenue del alba se colaba por una rendija de la ventana. Amanecía en Los Canchos. En pocos minutos los sonidos habituales de la vida en el cortijo despertarían a Martín que dormía plácidamente a mi lado. Jamás ponía el despertador, mi sueño nunca se veía perturbado por tan desagradable soniquete. Aún me notaba alterada, el sueño había sido tan real que me asustaba. No podía tildarlo de pesadilla pero no era un buen sueño. Víctor regresaba a mí, era él, tan sólido,  tan real que noté su calor, su olor, su sabor...
Durante días y semanas después de la presentación negué su existencia a todo aquel que me preguntaba. Afirmé una y otra vez que no era más que un personaje creado por mi imaginación. Negué que hubiese amado a alguien con tanta intensidad. Hubo momentos en que casi lo creí. "Para ti, amor mío" tuvo tal éxito que a los pocos días de su publicación un agente literario llamó a la puerta de Los Canchos. Las palabras, editor, presentaciones, promoción, contrato, segunda edición, segunda parte...En algún momento alguien debió decirme que me parase a pensar pero nadie lo hizo, todo el mundo apoyó la locura en la que me estaba metiendo. A mi hermano la pareció genial, Marcela soñaba con acompañarme a todas partes y Martín únicamente quería verme sonreír, y que olvidase qué me había llevado a escribir aquel libro. Quería que en esa segunda parte Víctor desapareciese, incluso de mis sueños....

martes, 14 de octubre de 2014

En el arca se vende...

                                                                                                                                                                               Pronto dejaré de "compartir" cada día lo poco o lo mucho que suceda con "Para ti, amor mío". No quiero decir con eso que vaya a olvidarme de él, ni mucho menos. Andar todo el día queriendo que me vean en esos grupos de Facebook a los que me uní en su día, aunque son pocos, me quita mucho tiempo. Seguiré actualizando la página del libro, esa que abrí para él y para mí esperando que algún día haya varios libros en ella. Y para que haya al menos uno más he de escribir. Entre el trabajo, que se lleva su buen puñado de horas. La casa, que necesita también de las suyas. Dormir y descansar, con mis turnos se hace más que necesario. Y esa serie de cosas que siempre parece que tengamos que hacer, no me queda mucho de eso que llaman tiempo libre para escribir. Ciertamente envidio a mis "colegas" en el arte de las letras que parecen ser fuente inagotable de inspiración y de creación , Yo no doy para tanto. Podría gastarme el dinero en que alguien haga todo eso por mí, pero que queréis que os diga... la cosa no está para mucho dispendio, por lo tanto he de ocuparme yo misma. Cuando reciba comentarios los iré poniendo en la página del libro, o cuando haya alguna novedad, o cuando simplemente para recordar al mundo que existimos deje un párrafo o una foto. Es posible que alguna que otra vez escriba alguna cosa, aunque para eso está este lugar y sí que compartiré  en la página de "Para ti, amor mío" que lo he hecho, a ver si por fin la gente se anima a comentar...  
Aún tardaré unos días, y avisaré, para que todo aquel que quiera me siga y no se pierda las novedades de sus personajes favoritos (veis, esas son las cosas que se dicen en esos grupos y que a mí, la verdad, me da casi vergüenza escribir) .
En fin, lo que soy está claro, y no voy a ser más por vocear "lo bien que escribo" en las plazas.
Mi "paño fino" y yo, nos volvemos al arca,               



lunes, 13 de octubre de 2014

Escribiendo cuentos.

Las palabras formaron parte de esta relación desde el principio. Te amé con ellas antes que con mi cuerpo. Te entregué mi alma en pequeñas frases. Te besaba en cada punto y suspiraba por tu amor en cada coma. Hice que conocieras cada rincón de mi ser, cada entresijo de mis sentimientos, cada recoveco de mis pensamientos. Te escribí un manual de instrucciones precisas, para que nunca te fuese difícil llenarme de felicidad. Tuve que usar toda mi imaginación, mi creatividad, para ganarme una a una tus sonrisas, tus besos. Y quitar de delante todos los obstáculos que ocultaban tus te quiero. Quise dejar para ti el camino sembrado de pétalos, sin importarme caminar por el de espinas. Creé una preciosa historia de amor, no, escrito así no, mejor así AMOR, con mayúsculas.
Pero por más hermosas que fueron las palabras, no fui capaz de escribir para nosotros un final feliz.
Quizá me equivoqué justo al principio, con aquel....Erase una vez...

miércoles, 8 de octubre de 2014

Sin detenerse...

Cuando alguien me pregunta por mi próximo libro aseguro que lo habrá. Miro dentro de mí...y no hay nada. Conozco la sensación de haberme vaciado por completo. De haber dado todo lo que tenía hasta ese momento. Es como si fuese una vasija que se va llenando de ideas y de palabras, y cuando empieza a rebosar, yo, empiezo a escribir. Ahora mismo es vasija esta tan vacía que si alguien tirase algo dentro se podría oír como rebota en el fondo.
 He estado ocupada con la presentación, con tratar de promocionar "Para ti, amor mío", y aunque, citando a mi abuela "el paño fino en el arca se vende", hoy en día hay tanto "paño fino" por ahí que si no se airea el que una tiene para que se vea lo "fino" que es....pues no "se vende". Quizá me he vuelto ambiciosa, quizá he salido corriendo detrás de mi sueño pero este no se detiene y no consigo alcanzarlo. Quizá simplemente otra vez quiero algo que no podrá ser. Por una vez siento que no debería conformarme. Puede que solo sea una escritora mediocre, alguien con mas ganas que talento, que solo brilla cuando la ilumina la luz del flash de la cámara que ella misma lleva a las presentaciones. A lo mejor no tengo luz propia, no destaco, solo soy yo escribiendo unas frases lo suficientemente acertadas. Es posible que siga siendo solo yo, que nada haya cambiado en mí. Que solo sea como el asno que sopló en la flauta. Y aun así, aun viendo a mi sueño huir despavorido de mí para que no lo alcance, aun así, siento que no debería pararme.
Por lo tanto cuando alguien me pregunte por mi próximo libro, volveré a asegurar que lo habrá..

martes, 23 de septiembre de 2014

2.000




Cuando he abierto hoy el blog me he encontrado con la sorpresa de haber alcanzado casi las dos mil visitas. Sí, aunque pueda no parecerlo por el silencio que reina habitualmente en este lugar. Un momento, para mí, sublime, tanto como una puesta de sol. Cada uno de nuestros días vivimos una, la apreciemos o no sucede. Cada uno de ellos es distinta, un espectáculo único que no se repite de igual manera aunque sea protagonizada cada día por el mismo elenco. Irrepetible y algunas veces incluso indescriptible. La que podéis ver en la foto está tomada desde el lugar en el que trabajo. Tenemos la suerte de contar con un palco en primera fila, aunque no siempre podamos disfrutar el momento como se debe. Seguramente el contador de visitas continuará creciendo, y quien sabe, quizá llegue a cuatro mil, cinco mil...no sé. Pero las casi dos mil de hoy me han parecido especiales, sobre todo estando tan cerca la nueva presentación del libro. 
Las puestas de sol, los atardeceres, los amaneceres, esos momentos breves e intensos. Hermosos, llenos de belleza y de vida, son algo que me atrae y que forma parte de muchas de esas escenas que he escrito a lo largo de estos años. Esa luz especial, esa luz de preludio, esa luz de escribir de amor...
Seguid haciendo que el contador suba. Seguid callados si queréis, algunas veces esto de hablar sola no está tan mal. Yo seguiré escribiendo de amor y de desamor, de ilusión y de desilusión, de esperanza y de desesperanza,  y seguiré intentado describir... puestas de sol...

viernes, 19 de septiembre de 2014

Un pájaro en una jaula, un pez en una pecera...

Un pájaro en una jaula, un pez en una pecera. Nunca le gustó ver confinados en pequeños espacios a seres que podían disponer de un mundo entero para ellos. Volar era para ella sinonimia de libertad, poder surcar las inmensas aguas de un océano no se quedaba atrás. Aquella mañana, una cualquiera, con el sol otra vez pugnando por un sitio en un cielo ocupado por nubes oscuras, aquella mañana, se sintió un pez en una pecera, un pájaro en una jaula. Encerrada en la jaula que ella misma había construido, forjó los barrotes con el amor que sentía y se encerró tras ellos. Dentro de la pecera a la que ella misma saltó. Construyó el resistente cristal de ilusiones y esperanzas, todas ellas vanas, pero indestructibles. A la merced de aquel a quien entregó su corazón. Aquel que depositaba en el agua de la pecera el amor que le cabía justo entre los dedos, una pizca, lo suficiente para alimentarla, Aquel que podía jactarse de que si abría la jaula, ella no la abandonaría.

martes, 16 de septiembre de 2014

"Para ti, amor mío" Presentación.

Ya está hecho.
El día 3 de octubre a las siete de la tarde voy a presentar mi libro de nuevo. Es la primera vez que haré una presentación podría decirse que al uso. Hasta ahora las dos anteriores las hecho muy a mi manera. Gente de acá para allá, copita de vino para que el ambiente sea distendido, risas, fotos... Han sido como yo las quería, nada formal. Quizá para evitar verme en la tesitura de tener que serlo yo también. De tener que hablar de manera sería de lo que hago y por qué lo hago. No iré sola, lo cual me alivia. La persona que me acompaña es el autor del prólogo de "Para ti, amor mío". Un buen amigo, una gran persona, un magnífico escritor y muchas cosas más. Hay que reconocerle el valor de ofrecerse a acompañarme, a mí, sabiendo y conociendo que no me desenvuelvo lo que se dice bien en público. No creo que encuentre nunca las palabras adecuadas para agradecérselo.
En fin...ya os iré contando.
Os dejo el cartel.



Ángeles en la lectura: Reseña: para tí, amor mío, de Fifi Lopez Naranjo

Ángeles en la lectura: Reseña: para tí, amor mío, de Fifi Lopez Naranjo: Título:  Para tí, amor mío Autora:  Fifi López Naranjo Editorial:  Circulo Rojo Año:  2014 ISBN:  978-84-9076-287-5 Páginas:  2...

Esperando...¿a qué?...quién sabe

Algunas veces algo que pasa, o mejor dicho, algo que no pasa, te abre los ojos.
Es como si alguien arrancase de un tirón la venda que lleva cubriéndolos durante años. Todo lo que te has estado negando a ti misma, lo que te has negado a ver pero que sabías que estaba ahí, aparece ante ti con tal luminosa claridad que hace daño. Pero aunque escueza a la vista, no puedes volver a cerrarlos.
Las certezas de la realidad se van haciendo sitio, y no encuentras excusas para desplazarlas.
Y ahora...¿Qué vas hacer con lo que sabes?
O sigues fingiendo que no te has dado cuenta.
O pones de una vez por todas las cartas sobre la mesa.


Hoy han caído las primeras gotas de lluvia, solo unas pocas. Creo que más que verlas las he olido. El otoño viene pegando fuerte. Aún le quedan unos días al verano pero no creo que se resista, está casi vencido...
En días así uno se pregunta mil cosas, se responde dos mil, mira al cielo esperando ver el sol y no encuentra más que nubes. En días así no se toman decisiones, simplemente, esperas..

sábado, 30 de agosto de 2014

Cerraste los ojos a mi lado, como tantas veces después de hacer el amor. Hacía frío y me pegué a ti, y tú me rodeaste con tus brazos para tenerme todavía más cerca. Era de noche y  la habitación estaba en penumbra, una luz tenue entraba por la rendija de la ventana. No eran más que las farolas de la calle, pero quise imaginar que era la de la luna llena. Te oía respirar tranquilo, sereno, sosegado, saciado de mí. Te llené de pequeños besos y te susurré cuanta palabra de amor salía de mi corazón. Sentí como te abandonabas al sueño teniéndome aún entre tus brazos. Guardé silencio y me quedé quieta para no despertarte, era la primera vez que dormías junto a mí. Morfeo quería cerrar mis ojos, sumirme en el mundo de los sueños donde nunca puedo tenerte. Donde mis miedos gobiernan y siempre me alejan de ti. No quería dormir, si lo hacía despertaría. Si despertaba me daría cuenta de que no estabas, que una vez más soñaba despierta. Que ya te habías marchado, y que las sábanas estaban frías. Que lo que recorría mi cara no eran tus besos si no solamente mis lágrimas.
No quería dormir, no quiero despertar.
No sé si tengo los ojos abiertos...o cerrados.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Proyectos.

Lo de hacer otra presentación esta más o menos en marcha. He de decidir una fecha y buscar a alguien que me acompañe. Solo hay una persona que podría hacerlo.
Me asusta y me ilusiona a partes iguales ,bueno, quizá haya un poco más de lo primero que de lo segundo. Creo que lo mejor es no pensar demasiado en ello, como decía el otro día, dar rienda suelta a mi corazón.
Cuando haya fecha concreta procuraré que se entere el máximo de personas posible, aunque entendiendo que ya no es lo mismo. La primera vez fue casi una fiesta para celebrar que mi libro había visto la luz, en esta ocasión será algo mucho más formal y además está la distancia, pero...siempre hay una primera vez para todo ¿no?
Quizá estoy siendo ambiciosa, y no suelo serlo, es que...hay momentos en los que me siento con alas y lo único que deseo es volar. Si me estrello lo haré yo solita y no haré daño a nadie, solo a mí, y yo, sé como apañarme con las cosas que me duelen. He perdido muchos sueños a lo largo de los años, y aun así, he seguido soñando. ¿Qué puedo perder? La gente suele decir que no tengo autoestima así que no puede venirse abajo.
Lo tomaré como una nueva experiencia.

martes, 26 de agosto de 2014

Envidiosa.

Hace un ratito andaba de paseo por Facebook cuando he tropezado con algo que le ha gustado a alguien. Una entrada en el blog de Lourdes Montes, la esposa de Francisco Rivera. Por curiosidad he pinchado y he leído lo que había escrito. A parte de hablar bien de Ronda, de su esposo y de su casa, nos mostraba el modelito y los complementos que lució la noche del  pregón (Fran ha sido el pregonero) del inicio de las Fiestas, con gran lujo de detalles y fotografías incluidas. Después he leído alguno de los comentarios que había en Facebook, en casi todos la envidiaban por su pelo, sus ojos, su tipazo, su ropa, y esas cosillas. Y me he descubierto sintiéndome envidiosa, pero no porque ella sea guapa, joven y etc... Lo que envidiaba eran los veinticuatro comentarios que había en su blog.
Que aquí no suela haber ninguno no dice mucho de mí como eso que sueño ser, ¿no? Y suplicarlos la verdad es que ya casi los supliqué una vez...
En fin...
Si nadie tiene nada que decir quizá es que todo es, como en el chiste, perfecto.
De todas maneras, gracias.

lunes, 25 de agosto de 2014

Incapaz de aprender.

Enséñame a ser como tú.
A encontrar mil cosas más importantes que lo que siento por ti, o al menos, un par. A amanecer sin pensar en ti, a dormir sin pensar en ti.
Enséñame a no soñar contigo.
A no vivir en un continuo anhelo por ti.
Quiero poder respirar sin usar el aire que hay en tus besos.
Que me lata el corazón, solo, sin que sea un mero acompañamiento del tuyo.
Quiero ver con mis ojos sin tener siempre la mirada perdida en los tuyos.
Quiero que no me importe, el tiempo que pasas sin mí.
Enséñame a ser tú, quiero aprender a no ser yo.

sábado, 23 de agosto de 2014

Pensando...

Hay veces en que algunas de las cosas que pienso, alguno de esos proyectos que luego no soy capaz de llevar a cabo y que no cuento a casi nadie, los escribo aquí. Sigo teniendo esa extraña sensación de que nadie me lee, o al menos que no prestan mucha atención a lo que digo.
Llevo algún tiempo pensando en hacer otra presentación de mi libro, desde luego fuera de esta hermosa ciudad que me vio nacer. He pensado en la "capital de nuestro pequeño reino". Esa ciudad que siento decir que no me gusta demasiado, quizá porque he terminado asociándola a malos recuerdos. Esa ciudad de la digo que no soy, porque yo soy de aquí, y no de allí. Incluso he pedido información a una librería, y me han respondido. Dicen que el editor suele acompañar al autor. Aunque en mi caso el editor no tiene tampoco ni pajolera idea de quién soy, supongo que no les importará que vaya sola. Esa es otra cuestión, sola. Tengo familia en esa ciudad, el termino sola no es literal pero...Aquí estuve entre amigas, compañeros, familia, y aun así no me resultó fácil hablar en público ¿sería capaz de hacerlo ante desconocidos? Eso en el caso de que a alguien le interesase asistir.
Me gusta mi libro, me llena de satisfacción cada vez que alguien me dice cuanto le ha gustado, y supongo que eso es lo que me envalentona. Yo lo encuentro hermoso y la verdad es que me gustaría verlo en...en fin...soñar como ya he dicho alguna vez no me resulta difícil. No quiero sacar los pies del tiesto, ni ser pretenciosa. Lo único que quiero es escribir, y tengo siempre esa sensación de que se me acaba el tiempo, de que voy tarde, de que no soy lo bastante buena, de que no comprarán mi libro más que aquellos que me conocen y quizá llevados un poco por el compromiso de una amistad, de un cariño, de simplemente no hacerme el feo...
Cuando pienso mucho normalmente no hago nada. Soy capaz de dar un millón de vueltas a un mismo asunto para volver al punto de partida sin haberme movido. Aunque también sé que soy capaz de levantarme mañana, cerrar fecha y concretar hora sin que me tiemble el pulso. Sin pensar, solo, como diría Valentina, sintiendo y haciendo aquello que hace que me lata el corazón.
Mi corazón y mi cabeza suelen debatir como los de ella. El uno es osado y valiente, la otra excesivamente prudente y cobarde.
En fin...si me levanto siendo toda corazón de aquí a unos días...

martes, 19 de agosto de 2014

El final...

Tomar conciencia de lo que eres, escuece, duele. Bajar de la nube perpetua en la que te escondes. Abandonar el refugio de los sueños y de la imaginación y tomar contacto con el suelo, duro, frío. Tener la certeza de que todo aquello que has deseado, sólo lo has deseado tú. Que los anhelos no son compartidos, que nunca lo han sido. Sabías que pasaría, lo has temido todo este tiempo. Ya no hay vuelta a atrás, has ido quemando tus barcos uno a uno, agotando los días poco a poco. No hay otro remedio que continuar, seguir adelante como puedas, aguantar ¿hasta cuándo? ¿hasta dónde? Quién sabe...
El futuro es tan incierto, lo único seguro es el pasado. Sabes lo que hiciste, pero no lo que puedes ser capaz de hacer. Tomaste las decisiones que te han traído hasta aquí, y ahora...ya solo puedes prolongarlo un poco más, tan solo un poco más.
Dentro de una semana...
Vuelves a trabajar.

sábado, 16 de agosto de 2014

Agosto.

Mitad del mes de agosto.
¿La oyes?
Es nuestra tormenta amor mío. La naturaleza vive con nosotros nuestro calor, nuestro encuentro, nuestra pasión. Desencadena toda su fuerza tratando de imitar la que tiene este amor. Ruge, porque nos oye gemir. Abre el cielo en dos haciendo que la noche resplandezca, porque lo que sentimos está lleno de luz.
¿La oyes?
Se acerca, se huele en el aire, se siente en la piel.
 La tierra se prepara para recibirla, y yo, para recibirte a ti.
Se humedecerá con las primeras gotas, y yo, con tus primeras caricias.
Se beberá la lluvia sedienta, y yo, me beberé tus besos.
Se entregará a la tormenta para que la empape, para que calme su deseo, y yo, me entregaré a ti avivando el tuyo, haciendo que estalle en los dos.
Es nuestra tormenta, la que se desata cada vez que me miras, cada vez que me tocas...
¿La oyes?
No hay verano sin tormenta.
Y no soy yo...sin ti.

sábado, 2 de agosto de 2014

De película.

Miraba su vida desde fuera.
Así lo que le dolía, era a otra a quien le hacía daño. Y cuando era feliz, lo era tanto que no podía ser a ella a quien le correspondiese tanta felicidad.
Algunas veces caminaba por la calle y pensaba que lo único que le faltaba a ese momento era una buena banda sonora. Trataba de ver sus días como si fuesen una película. Salir de su piel y entrar en la de otra. Olvidaba años enteros de su adolescencia o de su juventud. Aislaba todos esos momentos en los que no se había sentido bien, y los olvidaba. Hasta que llegó un momento en que no tuvo conciencia de tener un pasado. Su vida era como un episodio de una serie cualquiera. Ya no distinguía entre lo que era realidad o fantasía. No sabía si soñaba o estaba despierta. Si lo que recordaba había sucedido en realidad o lo había inventado para ella, a su antojo, a su medida.
Una mañana al despertar, había olvidado su nombre.
Quizá su vida se había acabado sin que se diese cuenta. Tal vez por esa pantalla imaginaría en la que se desarrollaba desfilaban ya lentamente los títulos de crédito, a los que nadie suele prestar atención. Y de un momento a otro...
FIN
Y fundido a negro.

jueves, 24 de julio de 2014

De viaje.

Sé que para escribir únicamente he de sentarme a hacerlo. Dejar que unas veces sea mi cabeza quien dicte las palabras, y mi corazón quien las filtre y las caldee. Otras es justo al contrario, es mi corazón quien dicta, y mi cabeza quien filtra mientras las enfría. Que vuelen pensamientos y sentimientos. Que mis dedos trabajen solos porque si me preguntan nunca sé decir cuantos uso al escribir, si uno, dos, o los diez. Lo cierto es que han aprendido el camino por las letras del teclado a su manera, y ahora ya no hay forma de que lo hagan de esa que cualquiera llamaría... la correcta.
Sí, escribí unas frases y me paré, me detuve.
Ahora que ando de acá para allá cotilleando un poco, caminando de puntillas por todos esos lugares en los que se mueven los que como yo escriben, veo que se hacen bilogías (no sé si el termino existe cuando lo pongo en google me dice una y otra vez ¿has querido decir biología?), y trilogías en grandes cantidades. ¿Debería hacer yo lo mismo? ¿Bilogía, trilogía? ¿Se podrá decir cuatrilogía?  ¿O hago lo de siempre, empezar a escribir y a ver qué sale?
En fin...
Ayer envié unos ejemplares de "Para ti, amor mío" a una distribuidora, la editorial me los solicitó a mí a petición de ellos, por si me interesaba probar a ver que tal se da "fuera del pueblo". No son más que cinco, que probablemente pasen desapercibidos entre la marabunta de libros que hay en el mercado pero...allá que van solitos los pobres a ver que pasa con ellos. Y por si alguien se lo pregunta no estoy haciendo el cuento de la lechera. Si por un casual la distribuidora pensase que son vendibles no supondría mucho beneficio para mi y si un gran gasto ¿qué por qué lo hago entonces? Vanidad, orgullo, curiosidad, saber hasta donde, no sé, me tentó la oportunidad. Lo único que siento es que no voy a poder saber en que lugar estarán, porque os juro que iría a verlos, en fin...
Este verano "Para ti, amor mío" se ha ido de viaje...y me ha dejado aquí.

sábado, 19 de julio de 2014

Creo que...

Hoy he escrito unas cuantas frases, pocas en realidad. Sin embargo creo que...aunque es pronto para saberlo, porque para estar segura de ciertas cosas hay que esperar, creo que...
Mejor no digo nada, mejor espero a llevar al menos unos cuantos folios. Muchas veces se intenta con tantas ganas que una..."no se queda" a la primera. Es que han salido de mí con tanta facilidad que...creo que...
Por un momento ha tenido hasta título...pero mejor espero...sí...espero...

Tú y yo...somos...cinco.

La distancia, otra que tal baila.
Alguien a tu lado puede estar a años luz de ti. Alguien al otro lado del mundo puede estar pegado a tu piel.
La distancia como el tiempo se puede medir aunque la manera en que la apreciamos entra en el terreno de lo particular, de lo personal. Es real, está ahí, puedes decir exactamente a que distancia está esto o lo otro. A que distancia está... por ejemplo... ¿Cómo se mide la distancia que te separa de la persona que amas? ¿Cuánto se separa de ti alguien que quiere poner distancia entre él y tú? ¿Cómo de lejos ha de irse? ¿Cuándo da igual que sean dos metros o dos mil kilómetros? ¿En qué momento te das cuenta de que no le importa estar lejos de ti? ¿Cómo se salva una distancia si no te puedes acercar? ¿Se llega antes si te quedas quieta? Nunca hay una relación de dos. Somos tú, yo, el tiempo...y la distancia. Y que cuatro se pongan de acuerdo es...si no imposible sí muy complicado.
Sólo si dejamos entrar a una quinta podremos intentarlo, así que dejemos formar parte de todo a...la paciencia...

lunes, 14 de julio de 2014

Simplemente.

No sabía apagarse, desconectarse, ni siquiera sabía como hacer una pausa. ¿Cómo se le pide a un corazón que lata a otro ritmo? Lo había intentado, de verdad que lo intentaba. ¿Cómo se puede no pensar? Se esforzó en no hacerlo, en no pensar en él, y lo único que conseguía era llenar su mente con su persona, con todos aquellos recuerdos en los que él, era protagonista. Ella tenía, como siempre, mil locas teorías, o quizás eran las más cuerdas y la más razonables. Si te alejas de una persona a quien dices amar por propia voluntad, quizá, simplemente, es que no la amas. Si dejas de hablarle, de mirarla a los ojos, de sentirla cerca, sin que sea la propia muerte quien te lo impida, puede, simplemente, que eso sea lo que quieres. Si eres capaz de pedirle a tu corazón que no repita su nombre en cada latido, a lo mejor, simplemente, es que no late por quien dices que lo hace. El amor no se apaga y se enciende a nuestro antojo, se siente o no se siente, y nunca se razona. El amor no tiene un por qué, no se doblega, sólo ordena y los que lo aman, obedecen. Y a su parecer, no eran esclavos, si no afortunados, aquellos que podían disfrutar de tal sentimiento.
Ella había aceptado que, simplemente, estaba enamorada.

miércoles, 9 de julio de 2014

Gracias.

Cuando alguien que ha compartido con Valentina todo lo que sentía me dice que escriba una segunda parte, las primeras palabras de ese otro libro empiezan a tomar forma en mi imaginación. Casi podría empezarlo, sería tan sencillo volver con ella, tan fácil.
Esas primeras frases serían algo como...
Valentina negó la existencia de Víctor a todo aquel curioso, más bien curiosa, que preguntó por él. Negó su amor, negó que le amases hasta que le dolió, hasta que cada no que pronunciaba le hizo daño. Hasta que ella misma llego a preguntarse...¿Existe?
Aunque siguiendo la manera en que está escrito "Para ti, amor mío" debería ser...
Negué la existencia de Víctor a todo aquel curioso, más bien curiosa, que preguntó por él. Negué su amor, negué que le amase hasta que me dolió, hasta que cada no que pronunciaba me hizo daño. Hasta que yo misma me pregunté...¿Existe?
Y sería capaz de seguir, de traer de nuevo a Víctor a escena...o no...quién sabe, o tal vez yo sí que lo sé...
Y me pregunto...¿primera o tercera persona? Quizá una mezcla de las dos, quizá habría quien tuviese que tener más voz.
En fin, Valentina me resulta cómoda, creo que es sólo eso, que me sigue resultando muy familiar. Quienes lo van leyendo me cuentan que les ha gustado, que es justo como lo he descrito, fácil de leer, rápido, ameno, y bueno...bonito, que es algo que siempre he dicho de él, una bonita historia de amor.
Gracias por dedicar un ratito a leer mis palabras, a leer "Para ti, amor mío", gracias, de corazón.

viernes, 4 de julio de 2014

Matando el tiempo.

Prometiste matar el tiempo.
¡Mátalo! te dije ¡Hazlo! Merece la muerte por alejarte una, y otra, y otra vez de mí. Por pasar deprisa cuando no debe hacerlo. Por parecer que se detiene cuando debería correr. Pero no olvides hacerlo cuando estés a mi lado. Si el tiempo muere todo se detendrá. Nos quedaremos atrapados en el instante en que eso suceda, en el mismo día, la misma hora, el mismo minuto, el mismo segundo. ¡Mátalo! cuando estés a mi lado, cuando me estés besando, cuando estés haciéndome el amor. No me importaría pasar así toda una eternidad. Detén el tiempo para nosotros..
Si tú no matas...lo haré yo.

domingo, 29 de junio de 2014

¿Me sueñas?

Se negaron el uno al otro. Ninguno admitió el amor que sentía. Ella no dijo nunca a nadie que pasaba las noches en vela, llorando por el hombre que no estaba a su lado. Él jamás dijo que hubiera dado su vida, por secar con besos cada una de esas lágrimas. Sus almas siempre tenían los brazos extendidos, para tocarse a pesar de la distancia. Se besaban con miradas y se abrazaban con palabras. Cuando no había más testigo de su amor que la noche o las estrellas. Cuando por fin eran ellos y no quienes aparentaban ser. Entonces, y sólo entonces, vivían, existían.
El resto del tiempo sólo eran, un sueño. El que podría tener cualquiera...
Dos almas que se encuentran después de pasar perdidas una eternidad. Dos almas que se han amado en otras vidas, que se reconocen, y que una vez que se han encontrado, nada, nadie, puede separar. Dos almas que se presienten, dos corazones que se unen. Dos vidas que son una. Dos almas que se sueñan, que se sienten incompletas la una sin la otra. Dos mitades de una misma cosa. Dos almas que resisten, esperando, queriendo ser una realidad.
Dos almas...un sueño...
Tu alma, la mía...mi sueño.
¿Me sueñas?

jueves, 26 de junio de 2014

La presentación.



Ayer fue el gran día.
Creo que dentro de mis posibilidades fue todo un éxito, al menos así me lo pareció. Pasamos un rato agradable, que más que nada era de lo que se trataba. Nos reímos, charlamos, nos tomamos una copita, y les presenté a Valentina, no desde luego sin nervios. Ahora cruzo los dedos esperando que alguien haya comenzado a leerlo. Cruzo los dedos esperando que quienes comiencen quieran continuarlo. Y cruzo los dedos esperando haber conseguido lo que quería. Que por unas horas, las que se empleen su lectura, haya sido capaz de hacer que quien lee, vea, sienta, quien sabe incluso llore o se apasione, con ella y su manera de vivir el amor. O en su defecto que les haga pasar un rato distraído, que para mí también es importante cuando se lee.

lunes, 23 de junio de 2014

Un cuento.

Un recuerdo nuevo para avivar el antiguo. Traer al presente el pasado.
Aquella mañana no sintió los nervios de la primera vez. Ahora tenía la certeza de conocer los sentimientos de quien la esperaba. La calma que le daban sus besos, el sosiego de saber que estaría entre sus brazos. La misma música, el mismo camino, el mismo lugar, incluso el mismo viejo árbol bajo el que cobijarse. La conversación y el café no tenían importancia, lo importante es que estaban allí y que seguían juntos. Habían vencido tormentas, huracanes que zarandearon aquella relación. Habían sentido más de una vez que la tierra se abría bajo sus pies y que amenazaba con tragárselos, con hacerlos desaparecer. Soportaron ausencias, dolor. Vencieron todas las dificultades, con besos, con abrazos, con sinceridad, con palabras, con amor. Un amor con raíces tan profundas como aquel viejo árbol bajo el que se sentaron de nuevo al pasar los años. Un amor sólido como la roca, pero capaz de adaptarse como el agua que fluye en un río. Un amor que no se detiene, que crece. Un amor que cualquiera que supiera mirar vería en sus ojos. En los de él cuando la mira, en los de ella cuando le devuelve la mirada. Un amor de cuento, tan real, que algunas veces les duele. Un sentimiento que sólo ellos pueden tocar, hacer tangible. Porque está en sus manos, en sus labios, en sus cuerpos. Volvieron al lugar donde todo empezó para hacerle saber a aquel viejo árbol, que estaban dispuestos a continuar.
Algunas veces los cuentos no tienen un final feliz, simplemente porque... no se acaban.

sábado, 21 de junio de 2014

En el silencio.

Las voces del silencio.
Esas que atronan en tu cabeza.
Esas que te dicen una y otra vez...deberías...
Esas que se dan la vuelta para decir... no lo hagas...
Esas voces indecisas que no callan, que hacen que no conozcas el silencio absoluto.
Esas voces, quejicas, lastimeras, sin razón...con razón.
Esas que algunas veces te impiden moverte, y otras, te lanzan, te impulsan, te acicatean.
Las voces del silencio que sólo oyes tú, que quieren ser oráculo, que hablan desde el pasado queriendo predecir tu futuro.
Esas a las que alguna vez has gritado...¡callad!
Esas a las que puedes oír reírse de ti mientras dicen...
No puedes silenciarnos, porque nosotras somos el silencio.

viernes, 20 de junio de 2014

Dentro de cinco días.

Faltan pocos días para la presentación, tan sólo cinco.
Trato de no imaginar como va a ser esa tarde. Porque ya sabéis lo que pienso, una imagina de mil maneras algo y sucede de la mil una, de la forma que menos esperas. Trato de pensar poco en ello, porque los nervios vendrán solos. Esos nervios que aparenta una calma total en mí. Porque pocos creen que yo sea capaz de ponerme nerviosa, y creo que mientras más tranquila se me ve, más nervios estoy pasando. La ventaja que tengo es que no me va a quitar el sueño la noche antes porque tengo que pasarla trabajando.
"Para ti, amor mío" es lo más largo que he escrito nunca. Creo que es en lo que más ilusión y empeño he puesto. Algunas veces siento que lo he dado todo y que ya no me queda nada dentro. Supongo que es como cuando un amor te hace olvidar otro. Ahora mismo amo a este libro y no me veo capaz de amar nada más. No me veo capaz de escribir nada en lo que Valentina no esté implicada. Sólo quedan cinco días para que os la presente. Creo que ella se pondría también muy nerviosa si supiera que va a estar en vuestras manos, que vais a leer su historia, que vais a amar con ella, que vais a saber que pasa por su cabeza, y sobre todo, por su corazón.
Sólo quedan cinco días...
Cuando ese momento pase podremos hablar de ella, podréis decirme que pensáis, que os parece, y si os ha hecho sentir algo. Si mis palabras han llegado al lugar al que iban dirigidas, a vuestra imaginación, y a vuestro corazón...
Sólo quedan...cinco días...

martes, 17 de junio de 2014

Luego.

¿Me echarás de menos luego? preguntó ella. Claro que sí, respondió él.
Digo luego, en cuanto me dejes, en el momento en que tus ojos ya no tengan a su alcance a los míos. Digo luego, no mañana, ni pasado, ni dentro de una semana, luego...
Luego, cuando tu piel deje de notar el calor de la mía.
Luego, cuando quieras abrazarme y yo...no esté
Luego, cuando te vayas a dormir y yo...no esté.
Luego, cuando te gires en la cama y yo... no esté.
Luego...cuando vuelvas a tu vida y yo...no esté.
¿Me echarás de menos luego? preguntó ella. Y él respondió...

miércoles, 4 de junio de 2014

Para ti, amor mío. Mi libro.

Se acerca el día.
Ayer se podría decir que fue la inauguración de la campaña, con pegada de carteles incluida.
No, no me presento como candidata a nada, lo que se presenta, por fin, es mi libro. Espero que los que aparecéis por aquí, porque sigo pensando que venís aunque parece que os vaya a cobrar por comentario hecho y seguís sin decir ni mu, no faltéis.
Ahora que todo esta definitivamente en marcha, es cuando más ganas de esconder la cabeza bajo tierra me dan. Creo que no sirvo para esto. Me gusta escribir y me encantaría que el mundo entero, sí, el mundo entero, leyese lo que escribo. Eso no casa con querer pasar desapercibida ¿verdad?. Es complicado...pero ya intento explicarlo en otro momento, ahora he de contestar unas preguntas para una nota de prensa...
Os dejo el cartel de la presentación. Bonito ¿a que sí?

jueves, 29 de mayo de 2014

¿Y si el corazón se rompe?

Algunas veces me quedo sin sitio en tu vida.
Para mi corazón es una lucha titánica. Es un viejo guerrero, valeroso y lleno de cicatrices. Heridas profundas y sangrantes que él mismo  ha restañado. Nadie más que el ha sentido el dolor, nadie más que él sabe cuanto le cuesta mantenerse en pie. Mi alma se arrodilla ante ti. Mi corazón es mucho más fiero. Aprieta los dientes y saca fuerzas de donde no le quedan. Mira al frente orgulloso y gritando lo que siente, pelea, hasta volver a tu lado. Intenta hacerse fuerte, intenta que nada lo mueva de ahí. Defiende lo que cree suyo, lo que anhela, con bravura y arrojo, arriesgando su integridad. Porque algo tan fuerte, tan valiente, tan poderoso, puede ser en ocasiones tan sumamente frágil que...podría romperse.
Mi alma suplica...mi corazón pelea...
Siempre en silencio.
Y mientras tanto...¿Tú?

lunes, 26 de mayo de 2014

Mientras me duermo...

Antes de dormir. Antes de perderme en el mundo de los sueños. Antes de que cobren vida, tanto lo bueno, como lo no tan bueno. Antes de que no sea capaz de controlar lo que pienso, lo que siento, lo que temo. Mientras espero. Mientras cierro los ojos para no ver la oscuridad. Mientras oigo latir pausado mi corazón. Mientras reposo la cabeza en la almohada en lugar de en tu pecho. Mientras trato de suplir el calor de tus caricias cubriéndome con la sábana. Mientras evoco tu recuerdo para invocar tu presencia a mi lado mientras duermo.
Mientras pasa todo eso....
Yo, te echo de menos...

miércoles, 21 de mayo de 2014

Pesadilla.

No volvería.
Caminó sin mirar atrás, sintiendo como sangraban cada una de las heridas que se había hecho a si misma. Sujetando su corazón con ambas manos, tratando de unir los pedazos. Sabiendo, que nadie lo haría por ella. No había existido, sólo fue una sombra. Aguardaba en la oscuridad con el alma en vilo esperando que sus ojos la sacasen a la luz. No la vio. Espero, pero él no la vio. 
Y ella, mientras caminaba alejándose de allí, simplemente, desapareció. Y nadie supo nunca si en realidad había llegado a existir. Nadie pregunto por ella. Nadie la echó de menos.
Quizá si él la hubiese visto...

lunes, 19 de mayo de 2014

Las divagaciones de...

Quizá dentro de un par de meses, puede que menos, le cambie el nombre al blog. De todas maneras si hay alguien que lo lee podrá encontrarlo de la misma manera, lo único que cambiará será, por decirlo de alguna forma, es el título, no la dirección.
Cuando hace unos años escribí "Desde mi lado" me libré, también por decirlo de alguna manera, de todos esos pensamientos oscuros, tristes, lúgubres, llenos de muerte y enfermedad, que tenía a todas horas en el pensamiento. No puedo decir que haya dejado absolutamente de pensar en ello, porque trabajo cada día codo con codo con esas dos "compañeras tan feas", pero si que dejó de ser una constante cada vez que me sentaba a escribir.
Un día alguien me preguntó ¿Qué es estar enamorada?. Le respondí que sentirse muy viva, que todo era más cuando se amaba. Se reía más, se lloraba más, que los sentimientos estaban más a flor de piel, y que descubrías cosas que no sabías de ti misma. Tienes una luz distinta en los ojos, y nada es igual que era antes.
Sé que probablemente no es es una explicación racional, pero hablábamos de amor, y nada es racional cuando se ama. Entonces mis pensamientos se llenaron de todo eso y comencé a escribir párrafos sueltos en los que el amor era protagonista. Cartas llenas de lo que pensaba que se siente cuando amas sin que nada más importe. Cuando el amor está primero y todo lo demás después.
Vais a conocer, espero que queráis conocerla, a Valentina. Ella no ha nacido ni mucho menos con mi libro, en realidad debe tener más de diez años, pero no penséis que es una niña. Siempre estuvo ahí, y yo la hice protagonista de su propia historia de amor.
Si estabais pensando que os iba a contar el argumento del libro, os habéis equivocado. Lo que si os digo es que queda poco, muy poco, para que sea totalmente una realidad.
Pensé que si escribía todo eso que se generaba dentro de mi acabaría, de nuevo por decirlo de alguna forma, con todas esas palabras de amor, con toda esa pasión, con todo ese estar continuamente "enamorada". Y no ha sido así. Cada vez que me siento a escribir aquí, vuelven a salir sin que pueda evitarlo.
A escribir me lleva un impulso, y me gusta hacerlo sin pensar ni planificar demasiado lo que estoy escribiendo, sólo dejando que salga de mí. Y Valentina sigue estando dentro de mi. No, no hay de que preocuparse no se trata de una posesión diabólica ni de un trastorno de personalidad múltiple. Es sólo que quizá no he vaciado del todo el pozo donde nacen todas esas palabras, y sigue habiendo más.
Cuando me releo, la veo a ella, me veo a mí, creo que me he acostumbrado a dejar que hable por mí.
Quizá este blog debería llamarse Las divagaciones de Valentina.
Puede que cuando la conozcáis ella no os caiga bien. La verdad es que estoy deseando que eso pueda ser.  Se la he presentado a quien comparte conmigo horas y horas de trabajo, alguien que ya no es para mí sólo una compañera si no mucho más, y su opinión me ha dado una alas que a ratos quieren desplegarse y volar. Para mi soñar no es difícil, tengo cierta facilidad, y ato mis pies al suelo porque llevo mal los batacazos, para eso...también tengo cierta facilidad. Mi corazón es arriesgado, pero mi cabeza me pide siempre prudencia. Esperaré a ver que pasa...

En fin, escribir de lo que sea no me cuesta, y para muestra...este botón...

domingo, 18 de mayo de 2014

La isla de nunca jamás.

Viajaba en coche, con la vista perdida en los trigales que el sol comenzaba a dorar. En los olivares, en la amapolas crecidas en la cuneta, en los blancos cortijos desperdigados y distantes.
La música en la radio hizo que su pensamiento se alejase kilómetros y kilómetros de aquel bucólico paisaje.
Manos enredadas en el pelo, labios con sabor a sal, pieles salpicadas por el mar, puestas de sol. Las olas lamiendo sus pies, la tierra húmeda y fría bajo ellos, el calor de un abrazo. Una lejana isla, que ni conoce, ni conocerá. Noches de luna llena que no contemplará, estrellas que no serán jamás testigos de nada. Amaneceres en los que sol no brillará. La luz sólo vive en su imaginación, todo será oscuridad en cuanto vuelva a realidad. A no ser que lo escriba, a no ser que llene con todo eso un papel.
Y con eso hará vivir un amor. El amor de alguien, que nunca, nunca...la amará.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Te quemarás si me tocas.

Cuando el fuego prende.
Cuando te quemas en él, ansiando su calor.
Cuando lo que quieres es arder, consumirte, sentir esa pasión.
Cuando no hay más ley que el deseo, ni mas gobernante que el amor.
Cuando obedecer es placer.
Cuando dar es recibir.
Cuando abrasarte entre sus llamas, es, vivir.
No quieres sino alimentar con tu propio aliento ese fuego, con tu propia vida...
Hay cosas que cuando comienzan, ya no pueden detenerse, y cuando el fuego prende...

domingo, 11 de mayo de 2014


Hace días que no me tomo un ratito para escribir.
Son casi la una de la madrugada, diga lo que diga al final de esta página porque nunca aprendí a poner la hora correctamente.
Acabo de dar el "OK" a la tercera galerada de, eso que llamo y que sigo sin acostumbrarme a llamar, mi libro. Ya no hay vuelta atrás. El único camino es hacia adelante.
Ahora, al menos de momento, volveré a tener algo de tiempo para dedicarle a este rincón. Sé que pasáis por aquí, no todas las visitas del contador son las que me hago a mí misma.
Y digo yo... ya que os tomáis la molestia de llegar hasta aquí, de incluso, quién sabe, leer lo que quiera que sea que haya escrito. Me pregunto...¿nunca os dan ganas de decir nada al respecto?
Desde...que bonito...a....vaya rollo. O tal vez...eso no lo entiendo...o...¿qué demonios quieres decir?
Y si es que os dejo indiferentes....tendré que esmerarme más, ¿no?
En fin...debería irme a la cama a intentar dormir.

domingo, 27 de abril de 2014

Persiguiendo un sueño.

Te he seguido toda la noche y no he conseguido tenerte.
Es lo malo de verte sólo en sueños, de contener el aire y respirar únicamente en tu presencia. Siempre un minuto por delante, o un minuto por detrás. Fuego que arde sin quemar pero que me consume. Pasión que se desata apenas se cierra la puerta tras de ti. Bocas que se devoran, labios que no se separan. Tu piel me envuelve y la mía trata de hacer lo mismo contigo. Tu cuerpo es uno con el mío. Vives dentro de mi, mueres dentro de mi.
Todo conformando un sueño donde no consigo alcanzarte, donde no llego a tenerte...¿o sí?

lunes, 21 de abril de 2014

Hoy.

Algunas, muchas veces, lo que escribo sólo tiene sentido para mí.
Palabras que en el momento en que nacieron expresaban un sentimiento, o un pensamiento. Cualquier cosa puede llevarme a "crear"(sí, siempre entre comillas) uno de esos pequeños párrafos que voy guardando y que muchas veces olvido.
Algunas, muchas veces, al releerlo le encuentro sentido. Recuerdo que me llevó a escribirlo, o puedo aplicarlo  al momento presente. Otras me es imposible saber que pensaba cuando me senté a poner en palabras lo que sentía.
Hace un par de días repasando esa carpeta que guardo bajo el nombre de "cosas que escribí", encontré esto.
"Él no se atreverá a tocarla, ella esperará que lo haga. Bastará un leve roce para encender una pasión que no creía que pudiera volver a sentir. Ese fuego, le hará dudar de todo lo que tenía claro hasta ese momento. Dudará de ese futuro que tenía marcado. Ella sabe, que podría hacer con él lo que quisiera. Sabe, que la mejor manera de retenerlo es dejarlo libre. Que usando su libertad, él, hará hasta lo imposible por llegar hasta ella"
De haberlo hallado antes hubiese tenido cabida en ese libro que "creé" y que hoy acabo de terminar de releer después de haber sido corregido. No sé la de veces que lo habré leído. No sé la de veces que he pensado que ya no me gustaba. No sé la de veces que he pensado que hacía bien publicándolo y la de veces que he pensado justamente lo contrario. Hoy, cuando he terminado, cuando he llegado de nuevo al punto y final definitivo, lo he encontrado bonito. Bonito gracias a quien me ha indicado donde debía poner alguna que otra coma, o mejor dicho, de donde debía quitarla. De nuevo he sentido ganas de que sea una realidad que pueda sostener entre las manos. Sigo pensando que hay muchas cosas que me vienen grandes. Sigo pensando, sé a ciencia cierta, que no lo hago demasiado bien. Mi anoréxica autoestima, que se niega a alimentarse y engordar, no deja de susurrarme al oído cientos de contras,  pero... hoy, ahora mismo, cuando son las 18:43 minutos de la tarde(ponga la hora que ponga al final de estas palabras) no la oigo(aunque parezca lo contrario), y sería capaz de mostrárselo al mundo entero y decir...EL LIBRO QUE LEÉIS LO HE ESCRITO YO.
Y a  lo mejor no os gusta, pero a mi, me ha parecido precioso.

sábado, 19 de abril de 2014

Un día más.

Un atardecer más. Un puesta de sol más. 
¿Cómo podía añorar lo que nunca había tenido?
¿Cómo podía echar de menos unos brazos que nunca la habían abrazado?. ¿Cómo podía anhelar que la  mirasen unos ojos que nunca la había mirado?. ¿Cómo podía desear que la besasen unos labios que nunca la habían besado?.
¿Cómo podía marcharse el sol, un día más, si él no estaba a su lado para despedirlo juntos?
El día y la noche se fundían en uno sólo en esa hora crepuscular. No duraría más que unos minutos, antes de que el uno diese paso a la otra. Antes de que el sol dejase reinar a la luna. Un instante. 
Cuanto hubiese dado ella por tener al menos esa brevedad diaria.
¿Cómo podía el sol desplegar tanta belleza en su adiós diario, si él no estaba con ella para disfrutarla?
¿Cómo podía él, dejar que el sol se pusiese un atardecer más, sin estar con ella?

lunes, 14 de abril de 2014

El mar y la roca.

Miraba el mar desde lo más alto del acantilado. Las aguas estaban tranquilas y de un azul tan transparente que alcanzaba, incluso a esa distancia, a ver el fondo. Las olas rompían contra las enorme rocas. A pocos metros de aquellos gigantes asomaba una mucho más pequeña. El agua se arremolinaba a su alrededor. Parecía que quisiera abrazarla, envolverla. Y a pesar de la inmovilidad de la roca esta siempre se escapaba. Una y otra vez llegaba hasta ella dando una vuelta completa que la rodeaba. Haciendo que la espuma blanca dibujases círculos en el agua, mientras la roca desaparecía bajo ella. El mar insistía en su abrazo, y la roca, se escurría de entre sus brazos.
Eran como tú y yo. Como mi insistencia en amarte. Como mi  empeño en abrazarte para que no te marches. Soy ese mar incansable, paciente. Intentando una y otra vez que estés entre mis brazos.
Como ese mar algunas veces soy furia. Fuerza incontrolable que golpea, que reclama devastadora todo aquello que alcanza para si.
Como ese mar algunas veces soy calma. Ola que cubre suavemente la arena, besándola, para luego retirarse. Murmullo adormecedor lleno de palabras de amor.
No puedo vivir porque te amo, y no podría hacerlo sin amarte.

martes, 8 de abril de 2014

Un momento feliz.

Me gusta escribir y mientras más lo hago, más errores cometo.
Los puntos y las comas siempre se han llevado regular conmigo. Con el punto y coma ni me hablo. Los puntos y aparte me parecen algo trágicos. Y con los puntos suspensivos, bueno, confieso que en cierta época fui adicta a ellos. Aún hoy sigo sintiendo una atracción especial...
Construyo las frases a mi libre albedrío ¿Puedo decir eso para decir que lo hago como me de la gana?
La ortografía y la gramática son dos señoritas estiradas que me miran por encima del hombro.
Escribo sobre instantes y momentos. Los uso como "pegamento" para crear mis historias. Al fin y al cabo qué es la vida sino una sucesión de momentos y de instantes, que pegados, conformando nuestra muy personal historia. Momentos felices, y otros que lo son mucho menos. Hay días en que tenemos un momento feliz, o dos, o tres. A lo mejor hay quien tiene muchísimos todos los días vete tú a saber. Yo he tenido uno hoy, quizás dos si pensamos en el que está sucediendo en este instante. Escribo, y eso, siempre me hace feliz de alguna manera. 
Aunque no sean más que(puntos suspensivos)una sarta de tonterías.
A lo mejor mañana, tengo otro...momento feliz digo.


Y por cierto, y aunque precisamente este no sea un texto de importancia, es la última vez que me "anuncio". Sabéis donde estoy y estáis más que invitados a pasar cuando queráis. No es necesario que os invite cada vez que dejo constancia de algún... momento.

sábado, 5 de abril de 2014

Esperanza.

La esperanza.
Esa que es lo último que se pierde y que algunas veces, debería desaparecer.
Esa que nos hace luchar cuando queremos rendirnos.
Esa garrapata con la cabeza hundida directamente en tu corazón. Gorda y lustrosa, alimentándose de sueños y de ilusiones.
Parásito que no te da nada a cambio. Únicamente de vez en cuando se remueve, ahondando, clavándose, asegurándose de que la notas. Haciéndote saber que sigue ahí, que no la has perdido.
Que no te has deshecho de ella.
Que aún la tienes.
Esperanza.

jueves, 20 de marzo de 2014

Ilusión, desilusión, sueños, realidad...

Había ido llenándose de ilusiones, tan poco a poco que ni siquiera se dio cuenta. Día tras día quiso hacer suyo aquello que le era imposible poseer. La felicidad parecía estar en un escaparate. Como uno de esos vestidos caros expuestos de cara a la calle. Puedes mirarlo al pasar, incluso entrar y probártelo. Piensas que te sienta bien, que parece hecho a tu medida, hasta que le das la vuelta a la etiqueta y sabes que jamás podrías pagarlo. Que no es para ti. Que nunca será para ti.
Había estado usando una felicidad prestada. La esperanza de conservar su sueño había ido creciendo, como un globo que se infla, más, y más, y más...Tanto que sentía que podía levantar los pies del suelo y volar, simplemente aferrándose a aquello que deseaba.
No vio a la realidad abriéndose paso a codazo limpio. Con el rostro frió y cruel de quien sabe que va a hacer daño. No vio como la miraba, riéndose de ella. Mofándose de todos esos sueños que sostenía primorosamente, como una niña que sujetase un ramillete de globos de colores atados a su pequeña muñeca.
No supo en que momento estalló el primero, quizá con aquel ¡No! o con el primer ¡Nunca!.
O tal vez lo hicieron todos juntos, con un estruendo ensordecedor cuando oyó que él le decía entre risas...¿Cómo has llegado a pensar que...?

domingo, 16 de marzo de 2014

Romeo y la luna.

 Él acompañó sus besos de promesas bajo la luz de la luna llena. Envolvió sus caricias en su brillante plenitud. Juró amor eterno, como Romeo quiso hacer, por los rayos que plateaban las copas de los arboles.
 Ella debió detener el juramento, como hiciese Julieta...
"No jures por la luna inconstante, que cambia de aspecto cada mes. No sea que resulte tu amor tan variable"
Una vez más esta noche, hay luna llena.
Ella, cual añosa Julieta, continua esperando en su balcón a un Romeo, que ni siquiera la recuerda.


jueves, 6 de marzo de 2014

Sin título.

No creo que me hayas llamado. Aún no me lo creo. Acabo de colgar el teléfono, he hablado contigo, y todavía no me lo creo.
Te imagino, de pie, justo en el lugar que me has descrito. Anoche nevó y esa zona debe estar preciosa, al igual que tú. El viento agitará tu pelo, llevarás el cuello del abrigo subido y la nariz roja. Seguro que te has olvidado los guantes, tendrás las manos heladas, apretadas con fuerza dentro de los bolsillos, intentando calentarlas. De vez en cuando las sacarás exponiéndolas al aire gélido para mirar la hora. Me esperas, has venido hasta aquí sólo por mí.
¿Por qué? No valgo nada.
Siento como los espectros de mis inseguridades acaban de abandonar su sepultura.
Me observo con atención en el espejo, las llaves del coche en la mano. Iba a salir a buscarte pero uno de esos fantasmas me ha detenido. No eres digno de ella, me ha dicho. Pero ha venido hasta aquí ¡por mi!, le he gritado. Eso lo ha hecho desaparecer, o al menos se ha alejado lo suficiente.
¡Mírate! Ha dicho una visión espantosa de mi mismo desde el espejo. Hace casi un año que no la ves, estás enfermo, huiste ¡mírate! Pero a ella no le importa, le he dicho lloroso, nunca le importó, fui yo quien se marchó, ella me quería.
Te quería, tú lo has dicho, ha susurrado uno de esos espíritus en mi oído. Hablas en pasado, ¡escúchate! Quizá sólo quiere ver que es cierto que te estás muriendo, porque es eso, ese es tu presente, acercarte cada día más a ese momento sin futuro, al día de tu muerte. ¡Cállate! ¡Cállate! Le he gritado, pero no consigo dejar de oír esa voz, aun tapándome los oídos hasta hacerme daño. ¡Silencio! Por favor… por favor… por favor.
Las sombras me hablan, instándome a quedarme. Quiero ir a buscarte, pero… ¿Y si tienen razón? ¡Dejad que vaya por ella! No quiero morir aquí... solo. No estás solo, nos tienes a nosotras, han dicho las voces entre risas
 El teléfono suena y no contesto. No sé cuánto tiempo llevo aquí, hablando con cada uno de esas apariciones que son mi única compañía. Otra vez suena, y otra, y otra
No, no iré, tenéis razón, todo esto no son más que imaginaciones mías. No creo que haya llamado...



martes, 25 de febrero de 2014

Epitafio.(3ªparte y última)

A  nadie parecía importarle el hecho de que sí era un gran escritor, o al menos tuvo un gran éxito con una de sus novelas. Pero la vida, o la suerte, no le habían seguido sonriendo, una mujer y una mala critica dieron al traste con aquel prometedor futuro.

        “Saben que quiero escribir sobre este  pueblo, e insisten en que tome buena nota de sus nombres para cuando salgan en el libro. ¡El otro día incluso me hice una foto con algunos de ellos! Don Ángel el cura, Ambrosio el boticario, Benigno el médico, Magdalena la panadera, Paloma la cartera, Santiago el sacristán, un sinfín de personajes cada uno con su historia particular. En cuanto tenga una copia te la enviaré, para que la veas. Tienen intención de colocarla en algún lugar privilegiado, para que todo el que visite el pueblo, sepa que estuve aquí. 
De vuelta de la taberna encontramos a las comadres sentadas en corrillo al fresco, dando buena cuenta de cualquier novedad sucedida en el pueblo. Al llegar, María tiene ya una mesa preparada en el patio con una tetera humeante llena de alguna infusión. Manzanilla, poleo, hierbaluisa, todas las ha recogido en el campo y secado ella misma. Dice que ayudan a la digestión y que así dormiremos mejor. Sentado, con la tacita en la mano, me dejo envolver por los aromas de la noche. Jazmines compitiendo en fragancia con las Damas de noche, y entre ellas,  más modesto en perfume pero con mucho más color, tratando de conquistarlas, el Galán de noche. El silencio, interrumpido brevemente por el canto de un grillo, me acompaña cuando voy a dormir. Y te busco en mis sueños amor mío. Trato de encontrar la suavidad de tu piel, de perderme en la oscuridad de tu pelo, y de oler tu perfume en mi almohada. Oigo tu voz susurrándome al oído, siento tus caricias, tus besos, y me sumerjo con placer en el interior de tu cuerpo. Eres tan real, que al amanecer, al no hallarte,y  por un breve instante, me siento tan vacío. Y es que hace tanto tiempo amor mío...”

Al perder la fama le abandonó el amor, porque quizás había sido ella la que le trajo aquel interesado cariño. Lo perdió todo y con ello la razón. Dejo atrás lo que conocía, y caminó sin rumbo, horas, días, semanas, meses, hasta llegar a Villa Nueva del Torrente Seco. Decía que allí había vuelto a encontrarse, que de nuevo podía crear.

         “Dejemos atrás los momentos tristes, y déjame seguir contándote, hablándote de esta fascinante localidad. No sé cómo un lugar tan idílico se ha mantenido tan puro. No hay coches, ni ruidos, ni humos, ni turistas dejando basura a su paso, ni grandes supermercados, ni luces de neón. La contaminación aquí es cero, en cualquiera de sus múltiples variedades. Es como si el pueblo y sus gentes se hubieran quedado anclados en el tiempo. He encontrado mi propio Brigadoon, protegido del exterior por un hechizo. Me pregunto si la magia me habrá alcanzado también a mí. Porque aunque sé que llegará la hora de dejar esta villa,  no deseo hacerlo.
Hay momentos en los que en el silencio y la oscuridad, mientras miro el cielo estrellado en estas noches de verano, trato de hallar la manera de saber si esto es real. Si no habré perdido el juicio, si existe lo que veo y lo que vivo de verdad. Dudo sobre si es posible que haya creado este lugar en mi imaginación, si mis páginas en blanco no se habrán apoderado de mí, y en lugar del escritor, no soy más que un simple personaje atrapado dentro de ellas. Si mi futuro no estará ligado a mi propia creación. Imagina por un momento, ese poder infinito en mis manos, esa bendición, o tal vez maldición. Quizá baste con escribir que estás a mi lado, para que así sea, o quizá pueda quedarme aquí para siempre, siendo suficiente con el deseo de hacerlo. Teniendo como único requisito, el ser capaz de escribirlo Y tanto si así fuere, como si no, déjame encontrar sólo palabras felices para  nosotros, llenas del amor y la pasión que siempre hemos compartido. Déjame intentar guiar por una vez; mi destino.
PD. No he fechado la carta porque no sé cuando la enviaré, ni cuando la recibirás. Paloma, la cartera, lleva el correo una vez cada quince días a la ciudad. Recibe con estas palabras todo mi amor, nunca te olvidaré.”

 Un buen día no volvió a sentarse en el banco de la plaza, frente a la iglesia, mirando el tejado a medio recomponer. Pensaron en el pueblo que había desaparecido al igual que apareció, en mitad de la noche y con la niebla. Echaron de menos sus amables “buenos días”, su sonrisa medio desdentada, y aquellas largas charlas por las noches en la taberna, donde explicaba a todos como progresaba su novela siempre a medio terminar. Pero nadie le buscó, de todos modos no era más que un desconocido, que por azares del destino había compartido algunas semanas con ellos en el pueblo.
Le encontraron muerto hace dos días, arriba en el monte, sentado bajo la encina grande. Tenía puesto el sombrero, y la libreta de pastas rojas como la sangre en las manos. Cuando la abrieron, no encontraron más que garabatos en sus páginas, nada que se pudiera entender. En sus bolsillos hallaron una foto, en la que se le veía mucho más joven junto a una mujer, y una carta sin dirección alguna que al parecer pensaba enviar.
Sólo quedan dos cosas que demuestran su paso por el lugar.
 Una de ellas es una fotografía, tomada por Manuel el ventero casi por casualidad.  Se le ve sentado en la plaza, esperando, con el sombrero a su lado, dormido por el cansancio, por el calor, hay quien piensa hoy que por alguna enfermedad. Está colgada en la venta, bajo el perchero de madera, y ya forma parte de la decoración del establecimiento.
La otra es su lápida, sin nombre, en el cementerio del pueblo.
 En ella se puede leer “ESCRITOR”. Al fin y al cabo, era lo único que él quería ser.

                                                  Fin.